Baños con azulejos de los años 70
Está claro, te encanta tu casa porque es tu casa. Aunque a lo mejor tiene defectos como los que vamos a tratar en este artículo, pero oye, no pasa nada, tú vives en tu casa como a ti te gusta. Eso es así, ¡hasta el momento que la quieres vender! En cuanto anuncias tu casa en el mercado inmobiliario, sí es importante hacer algo respecto a su estado. Ya que una casa que se percibe como anticuada, está pidiendo una “reforma, obra, mucho trabajo y, sobre todo, bajar el precio”. La mayoría de la gente no está interesada en meterse en un proyecto de obras, ni en un proceso largo para adecuar su nueva casa, y menos esperar para entrar a vivir. Resulta que es mucho más barato modernizar tu piso antes de ponerlo en el mercado para luego no estar regateando el precio de venta. En el caso de que quieras vender tu casa antes y por el mejor precio posible, arregla lo que tengas que arreglar y deja de ponerte excusas: ¡Nadie quiere comprar la casa de la abuela! Puertas y armarios de madera oscura El primer signo de que una casa está pasada de moda son sin duda las puertas y armarios de madera oscura. Sin saber nada de la casa, estas puertas gritan ¡años 70! Sobre todo, en las zonas de pasillo, crean un efecto sombrío con todas las puertas tan oscuras y juntas. Hoy por hoy, la mayoría de las personas que buscan un piso para comprar quieren un piso moderno con luz y unas puertas oscuras reflejan todo menos esto ¡Manos a la obra y a lijar y/o pintar! Paredes de gotelé Las décadas de los 80 y los 90 suponen los años dorados del gotelé en España y todavía muchos pisos de esta época tienen paredes ‘de palomitas’ como se dice en inglés. Se trata de una técnica consistente en esparcir gotas de pintura en una pared lisa. Definitivamente, ya es hora de quitarlo. Pide ayuda a un profesional o busca en internet como quitarlo por tu cuenta, a través de las numerosas páginas de bricolaje. Existen formas más prácticas y limpias que la antigua de lijarlo, y dan un resultado fantástico. Baños con azulejos de los años 70 Ver un baño con este tipo de baldosas nos indica directamente el año de construcción del piso e indica que los propietarios no han invertido mucho en él. Sí eso es así, dará que pensar en que habrá más mantenimiento atrasado, ¿verdad? No dejes que el comprador potencial piense eso, tendrá razón para empezar a regatear el precio y tú perderás miles de euros en cuestión de minutos. Cocinas antiguas
Cocinas sin encimeras continuas, con armarios de madera muy oscura o con baldosas llamativas: estos son signos de que la casa está muy anticuada. Intenta camuflar con pintura todos estos defectos y si no hay esperanza, quita la cocina y reemplázala por un modelo de cartón. De esta forma ayudas al comprador a visualizar el potencial que tiene la cocina, cosa que poca gente es capaz de hacer sin un poco de presentación visual.
Pomos dorados
Pomos, tiradores de latón y especialmente en combinación con puertas de madera oscura son las estrellas de un pasado lejano. Hay casas reformadas dónde el pomo dorado funciona muy bien en compañía de una puerta blanca, pero en líneas generales, se puede decir que son un signo claro de una vivienda que tiene sus años. Cosa poco atractiva para la mayoría de los compradores.
Paredes de ladrillo en tu terraza
Existen un montón de terrazas en España, exactamente como la de la foto. Otra vez nos revelan algo sobre el año de su construcción, pero más importante, no se presentan como sitios con encanto. ¿Te imaginas leyendo tranquilamente un libro en esta terraza? ¿O, más bien, imaginas que sea el sitio donde dejar tu bicicleta y tender la ropa? No lo pienses más, pide permiso a la comunidad, asegurate que legalmente puedes cabiar ese elemento de la fachada, compra un bote de pintura y ¡manos a la obra!
La decoración también influye
Aunque puede que parezca algo discutible, el estilo de muebles y la decoración, más su distribución, influye mucho en la primera impresión que te da una casa. Es decir, un estilo de muebles más clásicos, un exceso de mobiliario y accesorios, colores oscuros, librerías que cubren la pared entera y paredes amarilladas, son todos ellos signos de una casa fuera de moda.
¿Se puede tener un estilo de interiorismo clásico en una casa moderna? Claro que sí, pero será una excepción. Conviene quitar algunos muebles, cuadros y exceso de decoración, pintar las paredes de blanco y poner unas cortinas ligeras, para conseguir dar el cambio a tu casa. A lo mejor no será tu estilo preferido, pero abrirás una escala nueva de compradores potenciales y de eso se trata.
En el caso de que hayas reconocido tu casa en alguna de estas fotos o en nuestras recomendaciones, todavía estás a tiempo para presentarla de la mejor forma posible, luciendo más moderna y consiguiendo atraer más visitas.
Con estos consejos tendrás un buen punto de partida para hacerlo y si necesitas más consejos, acude a un profesional de Home Staging para conseguir vender tu casa antes y por mejor precio.
Piensa bien antes de lanzar tu piso en un portal inmobiliario y revisa si tu casa sufre alguno de estos signos de antigüedad. Mejorar la presencia de tu piso en venta fácilmente, puede ser la diferencia entre venderlo o no venderlo.
Artículo escrito por Caroline jurgens, socio fundadora de Lúmina home staging
Fuente: Idealista.com
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viernes, 17 de marzo de 2017
Actualidad: 7 signos que delatan que tu casa necesita una reforma (antes de venderla)
viernes, 10 de marzo de 2017
Venezuela: Precios para la venta de inmuebles se disparan hasta 6.000%
Inalcanzables. Así están los precios de las viviendas del mercado “secundario” en el primer trimestre de 2017. El valor de los inmuebles (casas, apartamentos y “townhouse”) oscila entre los 40 millones (si se consiguen) y hasta la astronómica cifra de los 4,5 millardos de bolívares, los números también reflejan que en los dos últimos años el incremento es de 1.500% y hasta más del 6.000%, reseña el diario Panorama.
Y es que la alta inflación del país —proyectada este año por encima del 1.000%, por firmas especializadas—, las distorsiones que genera el precio del dólar paralelo, la difícil situación económica del país y la poca oferta de inmuebles son buena parte de las variables que, según los expertos del sector inmobiliario, fijan el valor de las residencias en el país.
En 2015, el precio de las edificaciones zulianas oscilaban entre los 700.000 bolívares y hasta un máximo de 8 millones de bolívares. Hoy, son ofrecidos entre 10 y 50 veces más de lo que costaban hace dos años, dependiendo de las dimensiones de la vivienda, así como por la ubicación y el “prestigio” de la zona.
Del lado de los compradores la situación cada vez es más “cuesta arriba”. En enero pasado, el presidente Nicolás Maduro autorizó nuevos financiamientos para adquisición de viviendas. Los créditos pasaron de Bs. 3 millones a Bs. 20 millones por trabajador, mientras que el monto para autoconstrucción subió de Bs. 1 millón a 15 millones de bolívares.
“Con 20 millones (de bolívares) no se consigue nada, ni un rancho. En 2015 perdí la oportunidad de comprar una casa en 3 millones de bolívares, hoy está entre 60 y 80 millones. Ni trabajando 10 años me da para comprarla de contado (…) mi sueño para comprar es prácticamente imposible”, aseguró, a este rotativo, Rosa Virginia Ochoa, de 37 años y madre de dos niños.
Las cifras del Ejecutivo se quedan cortas al momento de comprar una residencia en óptimas condiciones, pues un trabajador para comprar una residencia “de contado” y que salga en Bs. 50 millones requerirá por lo menos 1.200 salarios mínimos para cumplir su sueño.
Desde el sector inmobiliario, los operadores privados informaron que el sector está en “estado crítico” por la baja oferta de inmuebles y la caída del poder adquisitivo de los venezolanos.
Ana Rosa Martínez, agente especializada en compra y venta de casas ya habitadas, afirmó que en lo que va de 2017 el mercado “está frío y sin signos de mejorar en los próximos meses. Nadie quiere vender su residencia en bolívares, sino en dólares (algo que está prohibido). Muchos tampoco quieren respetar las reglas del mercado, al contrario, quieren fijar el precio que mejor les parezca porque se van del país y eso afecta el negocio”.
Confirmó que los precios “no han subido considerablemente en el último trimestre, más bien se han mantenido, pero no hay casi compradores. Hemos tenido casos de personas que ofrecen su residencia entre 120 millones y 150 millones (de bolívares) y las terminan cediendo entre 80 y 90 millones, porque no les queda más opción y quieren vender rápido”.
“Podemos pasar hasta cuatro meses sin concretar una venta. A los clientes les decimos que en estos momentos hay que ser flexible con los montos porque no cualquier tiene el dinero de contado. Por lo general, el precio final viene bajando un 20%, pero aún así para muchos los inmuebles son muy costosos. Incluso, ya casi nadie da la opción de esperar por un crédito del Gobierno porque la aprobación lleva meses y el bien se devalúa rápido”, dijo Martínez.
Igualmente, Gerardo Infante, especialista en el negocio de venta de viviendas, indicó que el sector de alquileres está “prácticamente paralizado”. “Ningún propietario quiere arrendar o rentar su residencia por todas las leyes existentes que favorecen a los inquilinos. La oferta es casi nula y eso se ve claramente en los pocos anuncios clasificados que se observan en los diarios. Este mercado está desapareciendo y las personas que viven ‘arrimadas’ o que desean conformar una familias se quedan con menos opciones”, destacó.
A finales del año pasado, la Cámara Inmobiliaria de Venezuela (CIV) informó que el sector registró una caída de 85% en las transacciones de compra-venta por la “crisis política y económica” del país. Datos del ente también revelan que ya se suman 25 trimestres consecutivo (seis años) por la baja oferta de inmuebles nuevos construidos por el sector privado y la lenta ejecución de desarrollos habitaciones por parte del Gobierno nacional.
Fuente: Diario Panorama
martes, 7 de marzo de 2017
El acertijo de poder alquilar
- En el mercado de los corredores de inmuebles residenciales no hay ni una oferta de vivienda, refiere la cámara del sector. El motivo: una legislación que desfavorece al propietario. Del otro lado de la historia, al inquilino lo desbordan las cada vez más altas mensualidades: en San Cristóbal piden por un apartamento hasta 20 salarios mínimos al mes. Los requisitos suelen ser desproporcionados y los adelantos descapitalizan al inquilino
“Cuando uno paga canon de arrendamiento en moneda extranjera significa una pérdida, pues ese dinero no se registra como un gasto”
Comerciante de San Antonio
“He tenido que pedir prestado para completar el monto del alquiler”
Darkys Rincón
Con 18 años viviendo en calidad de inquilina, Eliana Pérez se ha vuelto propietaria de unas historias de búsqueda angustiosas e interminables. La más reciente empezó -recuerda de memoria- el 7 de julio de 2014. Desde entonces y hasta ahora, asegura que “todos los días del mundo” no ha dejado de preguntar por un nuevo techo. El que ahora la cubre, desde donde dibuja la crisis inmobiliaria nacional, lo debe desalojar cuanto antes luego de 11 años de estadía. Se lo pidieron por obras, debido a una filtración de agua que se derrama hacia las casas vecinas.
Aunque allí, en pleno Barrio Obrero, paga 100.000 bolívares mensuales por ese apartamento tipo estudio, Eliana sabe que este es un precio viejo, literalmente del año pasado. Los cánones de arrendamiento residencial en el Táchira se han disparado a partir de enero desde 50 %, el que menos, y hasta 300 % los que más, según se constató para este trabajo. La inflación ayuda a convertir en acertijo la tarea de alquilar.
Modista de oficio, Eliana ha sacado cuentas y con sacrificios está dispuesta a desembolsar hasta 150.000 bolívares mensuales, siempre que el inmueble esté en el perímetro de San Cristóbal. Pero se ha encontrado con sorpresas: no solo que le hayan pedido 220.000 bolívares cerca del centro, sino que recién le solicitaron, en un caso, 800.000 pesos, más de un salario mínimo colombiano; y en otro, 760 dólares por un apartamento (ni siquiera por una casa, acota ella) en urbanizaciones del este de la ciudad.
“La gente cada vez más teme alquilar. Pero ahora los que alquilan lo hacen a unos precios tan altos que algunas veces me los dicen en dólares o en pesos. Es que ni juntando todo un año de trabajo ganaría como para alcanzar esos montos. Están pidiendo como si uno fuera el dueño de Empresas Polar”, protesta Eliana. Estrés, preocupación, angustia: las consecuencias.
El cobro y el pago de arrendamientos en moneda extranjera están prohibidos e incluso son sancionados por la legislación venezolana. Lo que ocurre, argumenta Eliana, es que existe un desfase muy grande entre la realidad económica y los parámetros que maneja el Gobierno.
José Rozo, estudioso de la materia económica fronteriza y expresidente de Fedecámaras en el Táchira, razona que estos altos precios de los alquileres son apenas los efectos del problema. “La causa es una economía destruida, sin patrones económicos a seguir. Y este modelo político irremediablemente afecta los servicios”, observa, al acotar que la vecindad fronteriza del Táchira también estimula el cobro en otra moneda, considerada “fuerte”.
Para dejar caer el teléfono
Aunque allí, en pleno Barrio Obrero, paga 100.000 bolívares mensuales por ese apartamento tipo estudio, Eliana sabe que este es un precio viejo, literalmente del año pasado. Los cánones de arrendamiento residencial en el Táchira se han disparado a partir de enero desde 50 %, el que menos, y hasta 300 % los que más, según se constató para este trabajo. La inflación ayuda a convertir en acertijo la tarea de alquilar.
Modista de oficio, Eliana ha sacado cuentas y con sacrificios está dispuesta a desembolsar hasta 150.000 bolívares mensuales, siempre que el inmueble esté en el perímetro de San Cristóbal. Pero se ha encontrado con sorpresas: no solo que le hayan pedido 220.000 bolívares cerca del centro, sino que recién le solicitaron, en un caso, 800.000 pesos, más de un salario mínimo colombiano; y en otro, 760 dólares por un apartamento (ni siquiera por una casa, acota ella) en urbanizaciones del este de la ciudad.
“La gente cada vez más teme alquilar. Pero ahora los que alquilan lo hacen a unos precios tan altos que algunas veces me los dicen en dólares o en pesos. Es que ni juntando todo un año de trabajo ganaría como para alcanzar esos montos. Están pidiendo como si uno fuera el dueño de Empresas Polar”, protesta Eliana. Estrés, preocupación, angustia: las consecuencias.
El cobro y el pago de arrendamientos en moneda extranjera están prohibidos e incluso son sancionados por la legislación venezolana. Lo que ocurre, argumenta Eliana, es que existe un desfase muy grande entre la realidad económica y los parámetros que maneja el Gobierno.
José Rozo, estudioso de la materia económica fronteriza y expresidente de Fedecámaras en el Táchira, razona que estos altos precios de los alquileres son apenas los efectos del problema. “La causa es una economía destruida, sin patrones económicos a seguir. Y este modelo político irremediablemente afecta los servicios”, observa, al acotar que la vecindad fronteriza del Táchira también estimula el cobro en otra moneda, considerada “fuerte”.
Para dejar caer el teléfono
Un paseo por las ofertas inmobiliarias de esta semana en el área metropolitana de San Cristóbal permite concluir que, para pagar un alquiler residencial, se necesitan entre dos y 20 salarios mínimos. En Palo Gordo, por un apartamento pequeño piden 80.000 bolívares. En Los Kioscos, 100.000 por un anexo de dos habitaciones. En La Machirí, 170.000 en un conjunto privado. En Santa Cecilia, alquilar un inmueble implica desembolsar 280.000 bolívares al mes. Y en Las Acacias solicitan 800.000 bolívares por un apartamento.
Pero el acertijo de poder alquilar no implica solamente tener muchos ceros en la cuenta. Otras condiciones aplican. Los arrendadores piden hasta seis meses, o en el peor de los casos un año completo, por adelantado. “Los meses de depósito están siendo exagerados, descapitalizan sin duda al arrendatario”, considera Eliana. A veces hay que sumar a lo anterior por lo menos un mes de comisión administrativa.
Resolver el acertijo tampoco se trata únicamente de disponer en la cuenta de miles de bolívares para cancelar, de un solo tajo, los primeros seis meses de un alquiler, como por ejemplo pedían esta semana por un apartamento en la avenida 19 de Abril. El reto también incluye tramitar referencias bancarias, comerciales y personales, por lo menos los tres últimos movimientos bancarios; y para hombres solteros, hasta los antecedentes penales. “Te piden prácticamente la misma documentación que para un crédito en el banco”, compara Eliana, a quien le han enumerado muchos de estos papeles.
Tal vez el aspecto más delicado del acertijo de poder alquilar sea el de los menores de edad. Eliana, madre de dos niños de 10 y 13 años, guarda experiencias al respecto: “Una vez estaba preguntando con mis hijos y la señora, desde la puerta, me gritó: ‘¿Esos muchachos son suyos?’. Apenas le dije que sí, me respondió: ‘Entonces no se alquila’, y cerró la puerta”.
Siempre han existido los inquilinos que dejan los inmuebles muy deteriorados. Solo que, con esta crisis económica, a los propietarios les está resultando cada vez más difícil restaurarlos para volverlos a ofrecer. “Algunos lo hacen poco a poco y entonces temen que se los vuelvan a deteriorar”, ha observado Eliana, en sus búsquedas incesantes.
Residencial, mercado paralizado
Desde que entró en vigencia la Ley de Arrendamientos, el trabajo se ha vuelto prácticamente imposible para los corredores de inmuebles de uso residencial. “Desde hace más de dos años no hay oferta de parte de los propietarios y no tenemos absolutamente ningún inmueble de vivienda para ser destinado a alquiler”, actualiza Elizabeth Morini, presidenta de la Cámara Inmobiliaria del Táchira.
La legislación establece que la persona debe ir a Sunavi a registrar su inmueble, armar el expediente y pedir un avalúo con base en un “precio justo” o, en la práctica, con valoraciones muy por debajo de las del mercado real y de lo que pueda cubrir la inflación. Una vez el contrato es aprobado por Sunavi, se puede ir a la notaría. Y hay más: según la ley, es potestad unilateral del inquilino renovar el contrato anual o entregarle el inmueble al propietario.
Pero el acertijo de poder alquilar no implica solamente tener muchos ceros en la cuenta. Otras condiciones aplican. Los arrendadores piden hasta seis meses, o en el peor de los casos un año completo, por adelantado. “Los meses de depósito están siendo exagerados, descapitalizan sin duda al arrendatario”, considera Eliana. A veces hay que sumar a lo anterior por lo menos un mes de comisión administrativa.
Resolver el acertijo tampoco se trata únicamente de disponer en la cuenta de miles de bolívares para cancelar, de un solo tajo, los primeros seis meses de un alquiler, como por ejemplo pedían esta semana por un apartamento en la avenida 19 de Abril. El reto también incluye tramitar referencias bancarias, comerciales y personales, por lo menos los tres últimos movimientos bancarios; y para hombres solteros, hasta los antecedentes penales. “Te piden prácticamente la misma documentación que para un crédito en el banco”, compara Eliana, a quien le han enumerado muchos de estos papeles.
Tal vez el aspecto más delicado del acertijo de poder alquilar sea el de los menores de edad. Eliana, madre de dos niños de 10 y 13 años, guarda experiencias al respecto: “Una vez estaba preguntando con mis hijos y la señora, desde la puerta, me gritó: ‘¿Esos muchachos son suyos?’. Apenas le dije que sí, me respondió: ‘Entonces no se alquila’, y cerró la puerta”.
Siempre han existido los inquilinos que dejan los inmuebles muy deteriorados. Solo que, con esta crisis económica, a los propietarios les está resultando cada vez más difícil restaurarlos para volverlos a ofrecer. “Algunos lo hacen poco a poco y entonces temen que se los vuelvan a deteriorar”, ha observado Eliana, en sus búsquedas incesantes.
Residencial, mercado paralizado
Desde que entró en vigencia la Ley de Arrendamientos, el trabajo se ha vuelto prácticamente imposible para los corredores de inmuebles de uso residencial. “Desde hace más de dos años no hay oferta de parte de los propietarios y no tenemos absolutamente ningún inmueble de vivienda para ser destinado a alquiler”, actualiza Elizabeth Morini, presidenta de la Cámara Inmobiliaria del Táchira.
La legislación establece que la persona debe ir a Sunavi a registrar su inmueble, armar el expediente y pedir un avalúo con base en un “precio justo” o, en la práctica, con valoraciones muy por debajo de las del mercado real y de lo que pueda cubrir la inflación. Una vez el contrato es aprobado por Sunavi, se puede ir a la notaría. Y hay más: según la ley, es potestad unilateral del inquilino renovar el contrato anual o entregarle el inmueble al propietario.
Estas condiciones desventajosas han hecho que la mayoría de acuerdos de arrendamiento residencial se hagan con abogados de forma privada.
En el caso de la Ley de Regulación de Arrendamientos Inmobiliarios para Uso Comercial aplican otros criterios más claros: establece, por ejemplo, valores de reposición para poder ajustar el canon de forma anual, diferencia Morini. Por eso y otras garantías, este mercado sí está activo entre los corredores inmobiliarios de la entidad que trabajan ajustados a derecho.
La titular de la Cámara Inmobiliaria invita a la población a asesorarse con personas calificadas y a formalizar las denuncias en vista de que, en el Táchira, se han conocido casos de estafadores: personas que piden pagos por adelantado a varios interesados en un inmueble y que después incumplen.
Lo peor es que hay inmuebles que, por tanta inseguridad jurídica, incluso están desocupados. Nadie quiere correr riesgos. Algunos casos en tribunales del Táchira llevan hasta ocho años esperando una decisión de un desalojo, aún cumpliendo con todos los requisitos, o aún teniendo el inquilino otras propiedades, trascendió.
Como si el suelo fuese el vecino
El desplome del bolívar frente al peso ha traído consecuencias negativas para Carlos (nombre ficticio a petición de la fuente). Este comerciante de San Antonio llegó a pagar a finales del año pasado 1.800 dólares de mensualidad por un local en el centro. Sin contratos ni recibos, se lo alquiló otro venezolano como él. Si se escribe el verbo en pretérito es porque acaba de cerrar el comercio. La estructura financiera no aguantó más. “Cuando uno paga canon de arrendamiento en moneda extranjera no se puede reflejar por ningún lado. Significa una pérdida, pues ese dinero simplemente se paga y no se registra como un gasto”, expone.
En el casco central de San Antonio, aproximadamente 50 % de los propietarios de locales comerciales ya cobran en pesos (sobre todo) o dólares los meses de arrendamiento; una práctica que empezó a hacerse más frecuente el año pasado. El cálculo cualitativo lo hace Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de esa población fronteriza, que -por la crisis- ya cuenta menos de 5.000 patentes activas.
En un sondeo trascendió que el canon mínimo ronda los 250.000 pesos; poco más del 30 % de un salario mínimo en el vecino país, un monto relativamente económico para un colombiano pero que, cambiado a bolívares, impacta en mayor medida sobre la estructura de los comerciantes locales.
En enero pasado estas tarifas sufrieron incrementos de entre 100 y hasta 150 %. Por esta alza, o porque se mudaron del pueblo, cerca de 20 % de los locatarios del centro de San Antonio se fue, cerró los locales, lamenta Castillo. Pertenecían a varios sectores, sobre todo a marroquinería, bolsos y calzados. “Ahora sí hay espacios disponibles, pero cuando te dicen el precio sales corriendo. Es demasiado”, comenta la vocera gremial.
Comerciantes de la frontera indican que, además del canon, piden hasta tres meses de depósitos más uno por adelantado. Y, si está localizado en el centro, recargan una “prima de ubicación”. “Si el arrendador es colombiano, se busca un venezolano que figure en el contrato. Para ser notariado, el monto figura en bolívares; pero igual ellos piden hacer otro documento privado donde se establezca el compromiso en pesos o dólares”, contó, bajo reserva de su identidad, una fuente conocedora de estos asuntos.
En San Cristóbal, aunque la inmensa mayoría de inquilinos reporta pagos en bolívares por sus locales comerciales, los altos montos comprometen el futuro de esas actividades. Desde enero, a Darkys Rincón le aumentaron la tarifa a 150.000 bolívares por un espacio pequeño donde tiene un bodegón en la avenida 19 de Abril.
“Sumándole 23.000 bolívares de condominio, he tenido que pedir prestado para completar el monto, porque ha habido meses muy malos”, confiesa la comerciante. “Por más que quisiera no puedo abandonar el emprendimiento ni cerrar, porque además tengo pendiente el crédito bancario con el cual pude comenzar”. Mientras conversa sobre esto, ningún vecino compra…
Daniel Pabón
Venezuela: “Rematan” casas por apuro de vender

Comprar un apartamento o una casa en una crisis económica como la que atraviesa Venezuela se ha vuelto una tarea más complicada de lo que se piensa.
El mercado inmobiliario ha venido cayendo aceleradamente desde el año pasado, con más énfasis en los últimos seis meses.
La inflación, que se ubicó según cifras extraoficiales en más de 500%, ha obligado a los ofertantes a bajar los precios de los inmuebles en la venta.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana, Roberto Orta, afirmó que se han bajado los precios entre 20% y 30%. En cuanto a casas se refiere, el porcentaje baja aún más, aproximadamente 50% del valor inicial.
“Los propietarios se vuelven flexibles para poder vender sus propiedades. Se ven forzados a bajar el precio”, señaló Orta.
Agregó que no existe demanda actualmente en el mercado de las casas porque el costo es mucho mayor y, debido a la inseguridad que se vive en el país, las personas prefieren apartamentos.
Según sitios web especializados en venta de inmuebles, una casa podría costar más de Bs. 700 millones.
Otra problemática que se presenta es la moneda en la que se realizan las transacciones. Debido a la inflación y devaluación del bolívar, las personas no quieren recibir esa moneda.
Sin embargo, la operación en dólares, la más común a utilizar, no está permitida en el país.
La asesora inmobiliaria, Rosa Magaly Valera, explicó que esa es una de las causas por las que el mercado va “palo abajo”. “Nadie quiere bolívares y por eso se estanca. Pero hay quienes están apurados y deben vender como sea”, aseguró.
lunes, 27 de febrero de 2017
Venezuela: Unidad tributaria pasará de 177 a 300 bolívares a partir del 1° de marzo
Presidente Nicolas Maduro
A partir del 1° de marzo el valor de la unidad tributaria pasará de 177 bolívares a 300 bolívares, anunció el presidente Nicolás Maduro desde la Casa del Artista durante su programa dominical. Este aumento representa 69,5% con respecto al año pasado. En 2016 el alza fue de 18%. El economista y diputado José Guerra considera que este incremento es insuficiente: “Es el más bajo de todos los tiempos comparado con la inflación, que el año pasado se ubicó en más de 500%”. Indicó que el aumento de la unidad tributaria es precisamente para ajustar los gastos del gobierno de acuerdo con los índices inflacionarios y con este anuncio está provocando la eliminación de facto de este instrumento como medida de valor. “Aparte del hecho de que se anunció fuera del lapso legal, que era hasta el 15 de febrero”, agregó. Asimismo, destacó que el incremento tendrá un impacto en los precios de los productos. Tras la sexta prórroga del decreto de emergencia económica, el gobierno tiene la facultad de reajustar la unidad tributaria prescindiendo de la aprobación de la Asamblea Nacional, como establece la Ley Orgánica de Administración Financiera. El nuevo valor tributario sube la bonificación que se paga a los trabajadores por alimentación. El presidente Maduro anunció que esta aumentará de 63.720 a 108.000 bolívares desde el 1° de marzo. Además, manifestó que se conserva la base de cálculo de 12 puntos con el fin de que el ticket “tenga la capacidad de arropar la especulación”. De esta manera, el ingreso integral se ubicará en 148.638 bolívares: sueldo mínimo en 40.638 bolívares y 108.000 bolívares en bono de alimentación. “Los gobiernos centrales y alcaldías continuarán acumulando deudas en el pago del cestaticket porque no tienen ingresos para honrar los compromisos”, afirmó Guerra. El aumento de la unidad tributaria también tiene incidencia sobre otros pagos. Por ejemplo, para solicitar un pasaporte los usuarios tendrán que pagar ahora 3.600 bolívares, el equivalente a 12 UT. Mientras que para sacar una licencia de conducir de tercer grado la persona tendrá que disponer ahora de 8.400 bolívares: 12 UT por presentación del examen y 16 UT para la emisión del documento. Nuevos ministros. A siete meses de la creación del Ministerio de Desarrollo Minero Ecológico, que estuvo encabezado por Roberto Ignacio Mirabal, Maduro designó ayer a Jorge Arreaza como nuevo titular de esa cartera. Asimismo, el almirante Gilberto Pinto Blanco, quien fue electo diputado por el Gran Polo Patriótico y además fungió de comandante de la Fuerza Armada, estará a cargo del Ministerio de Pesca y Acuicultura. Tras estas renovaciones, Maduro admitió que algunos de los motores que forman parte de la Agenda Económica “no llevan el ritmo” que deberían. Por esta razón, destacó la importancia de darle a ambos ministerios un “empuje renovado” para el desarrollo de la minería y la pesca, elementos fundamentales en las áreas productiva y de seguridad alimentaria. Indicó que esas riquezas deben ser desarrolladas “con mayor audacia y obtener resultados rápido”. Dijo que se encuentran en conversaciones con Chile para que inviertan en Venezuela en materia minera. También celebró los 22 convenios firmados recientemente con China. | |
Venezuela: Se derrumban precios de apartamentos en dólares y en bolívares
Venezuela: Bancos deberán destinar 20% de créditos a préstamos de vivienda
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