miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bienvenidos al edificio más inteligente del mundo


Edificio The Edge en Amsterdam. OVG Real Estate EXPANSIÓN
 La 'inteligencia' no se limita a los teléfonos, 'tablets' o coches. En su periplo para conquistar los núcleos urbanos, ha logrado que los edificios sucumban también a sus encantos.

En menos tiempo del que creemos, nuestra ciudad se convierta en una smart city, una urbe que se adaptará a las necesidades reales de la población gestionando de manera eficiente los recursos disponibles. Farolas, semáforos, medios de transporte y construcciones 'interactuarán' con los ciudadanos, serán conscientes de todo lo que ocurre y sabrán reaccionar en consecuencia.

Dicho así puede sonar, en cierto modo, agobiante, pero no se trata de crear un 'Gran Hermano' que fiscalice nuestra actividad, sino de proporcionar cierta información a un sistema que la empleará para hacer que las poblaciones sean más sostenibles.

El mejor ejemplo de esos 'edificios del futuro' es The Edge en Amsterdam, el cuartel central de Deloitte en el país y uno de las oficinas más inteligentes del mundo. Según Bloomberg, The Edge está equipado con un sistema que recopila millones de datos de las personas que trabajan allí gracias a 28.000 sensores repartidos por toda la construcción y a una app que todos tienen instalada en sus smartphones.

Basándose en esa enorme cantidad de información, el edificio confecciona un patrón de funcionamiento que encaja a la perfección con las necesidades de sus ocupantes.
Completamente automatizado

Así, conoce la agenda de cada empleado y, en función de su planificación diaria, le asigna uno u otro lugar de trabajo, procurándole una mesa (ningún miembro de la plantilla tiene un sitio fijo), un espacio para conferencias o reservándole salas de reuniones cuando lo necesita.

La innovación no acaba ahí. Este sistema también identifica automáticamente los vehículos de todo el personal para facilitarles el acceso al recinto, ajusta a las preferencias de cada empleado la temperatura y la intensidad de la luz del despacho en el que vayan a pasar su jornada laboral e, incluso, recuerda cómo prefiere el café cada uno de ellos para servírselo cuando lo solicite en alguna de las máquinas.

Asimismo, la construcción controla su propio estado y, por ejemplo, sabe cuándo hay que recargar las ya mencionadas máquinas de café o dónde tiene que esmerarse más el equipo de limpieza. Además, cuenta con una serie de patrullas nocturnas de robots que recorren de manera autónoma todo el recinto y se encargan de velar por su seguridad.
100% verde

The Edge también atesora el título de edificio más sostenible del mundo ya que genera más energía renovable de la que consume gracias a los paneles solares que cubren tanto su techo como toda la fachada que da al sur.

Ni siquiera necesita recurrir a terceros para cubrir sus necesidades de agua ya que cuenta con un sistema que recoge la que le proporciona la lluvia para utilizarla luego en los lavabos y en la calefacción.

Por otra parte, el edificio emplea un 70% menos de energía que otros de su misma envergadura gracias, entre otras cosas, al 'control' de los empleados. Saber cuándo hay menos gente en la oficina permite ajustar la iluminación y la climatización a las necesidades reales de cada momento, un ahorro que sería complicado igualar en otras construcciones.

Fuente: Expansion.com

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